viernes, 3 de agosto de 2007

Multa por causar el llanto

Sin duda en el teatro de nuestros días una obra bien representada sería digna de elogios, alegrías, risas y hasta llanto. Esto depende obviamente del buen desempeño de los actores, artistas que con su don teatral podrían ablandar los corazones de los asistentes y entristecer de manera general al público.
Raro sería que algo tan bien realizado, al extremo de causar dicha sensibilidad en el publico asistente, sea declarado prohibido y peor aun, multar al creador de dicha obra. Pues bien esto no esta lejos de la realidad mas si de nuestra época, pues debemos remontarnos hacia la Grecia Clásica donde se realizaban concursos de teatro cada año. Puesto que había muchos participantes, era una contienda muy dura, por la que alguna vez pasaron Sófocles, Eurípides y Esquilo, por citar algunos.
Es así que aparece Frínico quien iba ganando campo en el género dramático y con éste una popularidad aceptable, pero se le ocurrió realizar La conquista de Mileto en cuya representación los oyentes rompieron a llorar, por lo que el autor fue castigado con una multa de 1.000 dracmas, porque había recordado la desgracia de la patria.

Es entendible de alguna forma que en cualquier país se obraría de manera similar, peor aun si se hiere la sensibilidad de las altas clases sociales o del los feligreses católicos, nada raro parecería que dichas obras, ayer, hoy y quien sabe hasta cuando, sean censuradas, lo que incitaría aun más al público lector a adquirir dichas obras, incluidos: cucufatos y monaguillos que harían de estos libros sus novelas de cabecera, con el cual se divertirán a escondidas de los herejes , perdón de los clérigos. Pero retomando a nuestro personaje, debo señalar que hay cosas dignas de señalar en él además de su censura, pues también es digna de ser citada una obra que trataba de la batalla de Salamina, Fenisa, modelo que obtuvo el premio en el concurso del 476.
Se le considera como uno de los fundadores de la tragedia griega y se le atribuyen algunas innovaciones, como la introducción del uso de la máscara, de los papeles femeninos, etc. Según los contemporáneos de Frínico, en su teatro había poca acción, pero en cambio era esencialmente lírico y patético.

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